Tengo bronca. Tengo bronca por mí misma, porque el Pendejo me come la cabeza, y yo dejo que eso pase. Y cuando digo que me come la cabeza me refiero a que pienso mucho en él, más de lo que quisiera. Le dedico mucha energía a algo que no tiene sentido, y eso me da bronca.
En vez de concentrarme en mí y encontrarme conmigo misma, me evado pensando en él. Lo uso como excusa. No sé por qué tengo la maldita costumbre de pensar en el otro de turno en vez de dedicarme a mí misma. ¿De qué me sirve pensar si me quiere o no, por qué me da o no bola, si va a seguir haciéndose el lindo, si tiene sentido el vínculo que tenemos? No me sirve de nada, sólo debería dejar que todo fluya. Pero no puedo. Entro en estado obsesivo mode one, y no puedo salir de ahí. Mis pensamientos están llenos de él.
Hoy sufro por no poder dedicarme a mí misma, por malgastar energía en otra persona. Me da impotencia, por momentos de forma forzosa intento huir de él, pero siento que lo que hago es para él. Si aprendo corte y confección, estoy haciéndolo para él, y no por mí.
Mi energía se encuentra descarrilada, en un lugar que no tiene que estar.
Y también me pregunto si realmente es una excusa para evadirme, si es que lo quiero, hasta dónde lo quiero. Miedo de estar enamorándome y no ser consciente de eso. Miedo de obsesionarme y no poder arrancarlo de mi mente.
Qué bronca que me da que me corte el rostro, que sea tan inestable, que un día tengamos una cita hermosa y que en menos de una semana esté haciendo como si yo no existiera. Él es pura histeria. Y lo que más bronca e impotencia me da, es saber que eso es lo que me gusta de él.
¡No me gusta ser así!
(empieza a dejar de gustarme llamarlo el Pendejo y querer llamarlo de un modo más lindo, fuck!)
domingo, 6 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
Mujeres asesinas
Ayer casi mato a mi ex. Bueno, lo mato es un decir. No sea que después aparezca muerto y termine en la cárcel porque leyeron en este blog que lo quise matar. No, quise matarlo virtualmente. Junté tanta ira que me puse contenta de haberme separado. Quería, ¿por primera vez? en la vida, reputearlo. Le envié un mail que comenzaba así "Siempre que he dicho que tenía que decirle algo a alguien, recibí un reproche por adelantar que tengo algo para decir pero no concretaba la charla, así que te pido disculpas de antemano, pero necesito decirte que quiero hablar con vos algo de unas fotos, sino te lo digo me voy a olvidar una vez más (...)". Recibí una respuesta donde me decía que le estaba encajando un problema, que le hacía comenzar el día con esa mala noticia, y que había sido poco amable y que mi mail no tenía cariño.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!
Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!
Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Black magic woman
Con el Pendejo no vimos la peli, no.
Tuvimos un sexo magnífico (como siempre) y después de haberle dicho que lo quiero y él contestarme 'yo también te quiero', nos pusimos a charlar sobre nosotros.
El vínculo que tenemos es una especie de 'cuando pinta, pinta', y es tan básico que sólo pinta cuando la vida nos junta para ensayar o en una clase de teatro. Lo curioso es que no siempre hay sexo. Sino que existen situaciones de sólo besos.
Él me dijo que para él está bien la relación que tenemos, yo le dije que no me servía, que me hacía mal. Cualquier hombre normal -al menos de la clase de hombres normales con los que trato- diría 'esto es lo que hay', él, en cambio, me dijo que si a mí no me servía a él tampoco. Me pareció muy considerado y dulce de su parte. Con eso me estaba diciendo que le importo.
Cómo seguir sería la cuestión. La experiencia me dice que no se puede resolver en lo inmediato, que decirle un 'no' rotundo no sería aceptable, porque se generaría una tensión que no nos ayuda para continuar con los ensayos de teatro. Así que le dije que seguiríamos así hasta la última función de la muestra de fin de año.
Ayer su nick pasó a ser 'black magic woman', googleé la frase y me encontré con este tema:
La letra http://www.musica.com/letras.asp?letra=2738
(No sé subir video, ¿en qué me he convertido?)
Perdón por no poner la letra directamente, no me anda el copy-paste.
¿Qué onda?
Tuvimos un sexo magnífico (como siempre) y después de haberle dicho que lo quiero y él contestarme 'yo también te quiero', nos pusimos a charlar sobre nosotros.
El vínculo que tenemos es una especie de 'cuando pinta, pinta', y es tan básico que sólo pinta cuando la vida nos junta para ensayar o en una clase de teatro. Lo curioso es que no siempre hay sexo. Sino que existen situaciones de sólo besos.
Él me dijo que para él está bien la relación que tenemos, yo le dije que no me servía, que me hacía mal. Cualquier hombre normal -al menos de la clase de hombres normales con los que trato- diría 'esto es lo que hay', él, en cambio, me dijo que si a mí no me servía a él tampoco. Me pareció muy considerado y dulce de su parte. Con eso me estaba diciendo que le importo.
Cómo seguir sería la cuestión. La experiencia me dice que no se puede resolver en lo inmediato, que decirle un 'no' rotundo no sería aceptable, porque se generaría una tensión que no nos ayuda para continuar con los ensayos de teatro. Así que le dije que seguiríamos así hasta la última función de la muestra de fin de año.
Ayer su nick pasó a ser 'black magic woman', googleé la frase y me encontré con este tema:
La letra http://www.musica.com/letras.asp?letra=2738
(No sé subir video, ¿en qué me he convertido?)
Perdón por no poner la letra directamente, no me anda el copy-paste.
¿Qué onda?
lunes, 16 de noviembre de 2009
No te pongas anteojos
El Pendejo me acaba de invitar a ver una peli a la casa, y le dije que sí.
¿Debería haberme hecho la linda y decirle que no a la primera vez que propone hacer algo? La ansiedad me puede más.
Estoy contenta, yeah!
¿Debería haberme hecho la linda y decirle que no a la primera vez que propone hacer algo? La ansiedad me puede más.
Estoy contenta, yeah!
viernes, 6 de noviembre de 2009
Nos vemos, y si no ponete anteojos
16.30hs estoy en Boedo y México, con miedo de que el Pendejo nunca llegue. Efectivamente, unos minutos después, recibo un sms que dice 'llego menos cuarto o a las 5'. Sabía que eso podía pasar, es impuntual y también aprendí a no esperar nada de él. No pude evitarlo y sobre la calle México dejé unas lágrimas llenas de angustia, de esa angustia que traía de hace días sumada a la que me provocaba saber que soy una ilusa al esperar algo de él, más si eso implica puntualidad.
Después de las 17hs -hora acordada para ensayar- aparece, con un winco entre las manos. Apenas lo suelta sus palabras son 'chiquita, venga un abrazo', nuestros cuerpos se entrelazaron por unos minutos, y desde ese momento no podemos dejar de mantenernos en contacto durante casi las siguientes 7 horas.
Sentir su cuerpo me llena de energía y toda la tristeza que tengo encima desaparece. En un momento nos miramos a un metro de distancia, me pregunta si le tengo miedo, le contesto que un poco. Le digo que me gustaría verlo cada tanto, él responde 'me too', '¿entonces por qué no lo hacemos?', 'no sé, la vida.' A pesar de su respuesta carente de contenido, esa simple aclaración me relaja mucho, y de pronto estoy sonriéndolo sin miedo, más abierta. Es que me acabo de animar a cruzar la barrera que dice que nuestro vínculo es meramente sexual y casual.
Nos besamos y mimamos mucho, al igual que lo hacíamos meses atrás, cuando estabamos entregados el uno al otro.
Me pregunto si realmente nos veremos fuera del contexto de teatro. No lo sé, dije que aprendí a no esperar nada de él, pero además de unas ganas terribles, tengo ilusiones de verlo.
¡No se lo digan a nadie!
Después de las 17hs -hora acordada para ensayar- aparece, con un winco entre las manos. Apenas lo suelta sus palabras son 'chiquita, venga un abrazo', nuestros cuerpos se entrelazaron por unos minutos, y desde ese momento no podemos dejar de mantenernos en contacto durante casi las siguientes 7 horas.
Sentir su cuerpo me llena de energía y toda la tristeza que tengo encima desaparece. En un momento nos miramos a un metro de distancia, me pregunta si le tengo miedo, le contesto que un poco. Le digo que me gustaría verlo cada tanto, él responde 'me too', '¿entonces por qué no lo hacemos?', 'no sé, la vida.' A pesar de su respuesta carente de contenido, esa simple aclaración me relaja mucho, y de pronto estoy sonriéndolo sin miedo, más abierta. Es que me acabo de animar a cruzar la barrera que dice que nuestro vínculo es meramente sexual y casual.
Nos besamos y mimamos mucho, al igual que lo hacíamos meses atrás, cuando estabamos entregados el uno al otro.
Me pregunto si realmente nos veremos fuera del contexto de teatro. No lo sé, dije que aprendí a no esperar nada de él, pero además de unas ganas terribles, tengo ilusiones de verlo.
¡No se lo digan a nadie!
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Miedo
Hoy tuve un día horrible. Ayer tuve un día horrible.
Hoy lloré durante toda la sesión de terapia. Nunca lloré tanto en terapia.
Hoy tuve un click mental: ¿para qué quiero tener tan buen sexo con el Pendejo, si cuando realmente necesito un abrazo él no está? ¿por qué tiene que ser así, tan lindo que fue nuestro vínculo al principio, tan lejos de puro interés sexual? Estaba pensando eso y lloraba. Sentía que cogerme a alguien tiene que implicar un abrazo cuando sea necesario. Que tiene que ser compartir intimidad, sentimientos, sensaciones, charlas. Coger con alguien no tiene que ser un touch and go, con un 'go' muy grande, un 'go' de me olvido de vos hasta la próxima vez que dé coger. No, para mí no.
Tenía esa bronca y esa tristeza encima.
Lo pensé un segundo y me animé. Le hablé por msn -cosa que no sucede excepto que para coordinar ensayos-, le dije que necesitaba un abrazo, y le pregunté si él podría darmelo mañana antes de clase. Su 'sí' pareció tan espontáneo y natural que me alegré.
Pedirle a alguien un abrazo para mí es un esfuerzo que jamás llevo adelante. Me cuesta horrores pedir ayuda. Lo logré, lo hice. Pedí el abrazo que necesito, y encima a él, el chico con el que tengo sexo de vez en cuando, el chico con el que ya no hablamos, con el que sólo nos tocamos, pero el único chico con el que intimido.
Porque yo quiero tener ese buen sexo con el Pendejo y poder abrazarlo cuando lo necesite. Para mí eso es un amante de verdad.
Después del pedido empecé a sentirme mejor conmigo misma, pude vencer un miedo clásico mío, que mi compañero de cama me rechace como persona y que sólo me acepte como sexo.
Hoy lloré durante toda la sesión de terapia. Nunca lloré tanto en terapia.
Hoy tuve un click mental: ¿para qué quiero tener tan buen sexo con el Pendejo, si cuando realmente necesito un abrazo él no está? ¿por qué tiene que ser así, tan lindo que fue nuestro vínculo al principio, tan lejos de puro interés sexual? Estaba pensando eso y lloraba. Sentía que cogerme a alguien tiene que implicar un abrazo cuando sea necesario. Que tiene que ser compartir intimidad, sentimientos, sensaciones, charlas. Coger con alguien no tiene que ser un touch and go, con un 'go' muy grande, un 'go' de me olvido de vos hasta la próxima vez que dé coger. No, para mí no.
Tenía esa bronca y esa tristeza encima.
Lo pensé un segundo y me animé. Le hablé por msn -cosa que no sucede excepto que para coordinar ensayos-, le dije que necesitaba un abrazo, y le pregunté si él podría darmelo mañana antes de clase. Su 'sí' pareció tan espontáneo y natural que me alegré.
Pedirle a alguien un abrazo para mí es un esfuerzo que jamás llevo adelante. Me cuesta horrores pedir ayuda. Lo logré, lo hice. Pedí el abrazo que necesito, y encima a él, el chico con el que tengo sexo de vez en cuando, el chico con el que ya no hablamos, con el que sólo nos tocamos, pero el único chico con el que intimido.
Porque yo quiero tener ese buen sexo con el Pendejo y poder abrazarlo cuando lo necesite. Para mí eso es un amante de verdad.
Después del pedido empecé a sentirme mejor conmigo misma, pude vencer un miedo clásico mío, que mi compañero de cama me rechace como persona y que sólo me acepte como sexo.
viernes, 30 de octubre de 2009
Indefinidísimo
El Pendejo es un compañero de teatro. Durante un par de meses antes de separarme del Rubio, con el Pendejo nos mirábamos mucho, muchísimo. Nuestro vínculo era eso: miradas.
Cuando por fin me separé, tuvimos un romance, yo disfrutaba lo que él me brindaba, pero a su vez tenía una separación que elaborar, así que un mes después decidí terminar lo que teníamos, y el vínculo con se fundió.
Es sabido que dos personas que se atraen y están obligados a verse, separados por un factor ajeno al vínculo que los une, están condenadas a vivir y sufrir idas y vueltas, histeriqueos.
Hoy en día de mi parte hay un dejo de incertidumbre sobre qué quiere él, aunque sospecho que es un mero deseo sexual (él no me lo dice). Ya hace unos 4 meses que nada se define, o que lo que sucede -creo yo- es que él no tiene el coraje para enfrentarme y decirme que sólo quiere sexo cuando dé y ningún tipo de compromiso, mientras yo necesito la llamada al día siguiente, escuchar un cómo estás.
Todo esto me cansa, me deja un vacío, nuestra relación nació como un proyecto de novios -más de su lado que del mío-, y hoy en día siento que es un vínculo sexual. Que eso sea así me da tristeza, porque tengo la sensación de que me dieron un chocolate importado y ahora quieren conformarme con que coma Nesquik a cucharadas. Y la verdad es que no se compara una cosa con la otra, quiero el chocolate importado o nada, el Nesquik es una porquería.
Es triste ya no esperar más nada de él, haberme dado por vencida. Y claro, al ser así, cuando reaparece me seduce tanto.
Donde hago teatro es una casa chorizo, hay tres departamentos son parte de la escuela. Ayer mientras otros trabajaban en el del fondo, otros esperábamos nuestro turno en el de adelante.
Luego de unas tres horas de dulce espera, con el Pendejo nos metimos en el baño, a luz apagada, nos besamos, nos tocamos, sentimos nuestros cuerpos en contacto -¡que quedan tan bien!-, hasta que golpearon la puerta. Pero no, no nos descubrieron.
Volvimos con el grupo, pero no pudimos evitarlo y un par de horas más tarde, estabamos solos en ese departamento, con la puerta cerrada, besándonos mucho, tocándonos, lamiéndonos, acabando.
Era necesario hacer más amena la espera. Con él encontramos una manera de matar el tiempo, que no correspondía para donde estábamos, pero por qué negarlo, fue muy divertida y excitante.
Ay, Pendejo, cómo me calentás, ¿por qué no querrás practicar conmigo ese grandioso sexo más seguido? ¿me tenés miedo? ¿no te querés enganchar? ¿no te intereso más?
Cuando por fin me separé, tuvimos un romance, yo disfrutaba lo que él me brindaba, pero a su vez tenía una separación que elaborar, así que un mes después decidí terminar lo que teníamos, y el vínculo con se fundió.
Es sabido que dos personas que se atraen y están obligados a verse, separados por un factor ajeno al vínculo que los une, están condenadas a vivir y sufrir idas y vueltas, histeriqueos.
Hoy en día de mi parte hay un dejo de incertidumbre sobre qué quiere él, aunque sospecho que es un mero deseo sexual (él no me lo dice). Ya hace unos 4 meses que nada se define, o que lo que sucede -creo yo- es que él no tiene el coraje para enfrentarme y decirme que sólo quiere sexo cuando dé y ningún tipo de compromiso, mientras yo necesito la llamada al día siguiente, escuchar un cómo estás.
Todo esto me cansa, me deja un vacío, nuestra relación nació como un proyecto de novios -más de su lado que del mío-, y hoy en día siento que es un vínculo sexual. Que eso sea así me da tristeza, porque tengo la sensación de que me dieron un chocolate importado y ahora quieren conformarme con que coma Nesquik a cucharadas. Y la verdad es que no se compara una cosa con la otra, quiero el chocolate importado o nada, el Nesquik es una porquería.
Es triste ya no esperar más nada de él, haberme dado por vencida. Y claro, al ser así, cuando reaparece me seduce tanto.
Donde hago teatro es una casa chorizo, hay tres departamentos son parte de la escuela. Ayer mientras otros trabajaban en el del fondo, otros esperábamos nuestro turno en el de adelante.
Luego de unas tres horas de dulce espera, con el Pendejo nos metimos en el baño, a luz apagada, nos besamos, nos tocamos, sentimos nuestros cuerpos en contacto -¡que quedan tan bien!-, hasta que golpearon la puerta. Pero no, no nos descubrieron.
Volvimos con el grupo, pero no pudimos evitarlo y un par de horas más tarde, estabamos solos en ese departamento, con la puerta cerrada, besándonos mucho, tocándonos, lamiéndonos, acabando.
Era necesario hacer más amena la espera. Con él encontramos una manera de matar el tiempo, que no correspondía para donde estábamos, pero por qué negarlo, fue muy divertida y excitante.
Ay, Pendejo, cómo me calentás, ¿por qué no querrás practicar conmigo ese grandioso sexo más seguido? ¿me tenés miedo? ¿no te querés enganchar? ¿no te intereso más?
domingo, 25 de octubre de 2009
Una clásica, para empezar el blog
Luego de tres meses de cosechar una bella amistad, en una noche de vino y marihuana, sucedió lo esperado: nos besamos, prometimos que no cogeríamos, nos fuimos a un callejón a tocarnos un poco mientras charlábamos y reíamos por lo bizarro que nos resultaba la situación.
Una vez que terminó el momento pseudosexual, nos abrazamos mucho, muchísimo, y nos fuimos felices de saber que ambos queremos una amistad y que después de eso ningún roce físico sería interpretado como una búsqueda sexual.
¿Será verdad? Ojalá.
Una vez que terminó el momento pseudosexual, nos abrazamos mucho, muchísimo, y nos fuimos felices de saber que ambos queremos una amistad y que después de eso ningún roce físico sería interpretado como una búsqueda sexual.
¿Será verdad? Ojalá.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
