Ayer casi mato a mi ex. Bueno, lo mato es un decir. No sea que después aparezca muerto y termine en la cárcel porque leyeron en este blog que lo quise matar. No, quise matarlo virtualmente. Junté tanta ira que me puse contenta de haberme separado. Quería, ¿por primera vez? en la vida, reputearlo. Le envié un mail que comenzaba así "Siempre que he dicho que tenía que decirle algo a alguien, recibí un reproche por adelantar que tengo algo para decir pero no concretaba la charla, así que te pido disculpas de antemano, pero necesito decirte que quiero hablar con vos algo de unas fotos, sino te lo digo me voy a olvidar una vez más (...)". Recibí una respuesta donde me decía que le estaba encajando un problema, que le hacía comenzar el día con esa mala noticia, y que había sido poco amable y que mi mail no tenía cariño.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!
Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

¿fotos a lo wanda nara?
ResponderEliminarBuen post. Me ha pasado. Y no he puteado...maldita represión que luego causa arrepentimiento. A veces: hay que putear.
ResponderEliminarLindo blog.
Criatu, te queda alguna duda?
ResponderEliminarFink! Yo las puteadas las dejé para tirarlas en la calle mientras caminaba!