viernes, 27 de noviembre de 2009

Mujeres asesinas

Ayer casi mato a mi ex. Bueno, lo mato es un decir. No sea que después aparezca muerto y termine en la cárcel porque leyeron en este blog que lo quise matar. No, quise matarlo virtualmente. Junté tanta ira que me puse contenta de haberme separado. Quería, ¿por primera vez? en la vida, reputearlo. Le envié un mail que comenzaba así "Siempre que he dicho que tenía que decirle algo a alguien, recibí un reproche por adelantar que tengo algo para decir pero no concretaba la charla, así que te pido disculpas de antemano, pero necesito decirte que quiero hablar con vos algo de unas fotos, sino te lo digo me voy a olvidar una vez más (...)". Recibí una respuesta donde me decía que le estaba encajando un problema, que le hacía comenzar el día con esa mala noticia, y que había sido poco amable y que mi mail no tenía cariño.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!

Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Black magic woman

Con el Pendejo no vimos la peli, no.
Tuvimos un sexo magnífico (como siempre) y después de haberle dicho que lo quiero y él contestarme 'yo también te quiero', nos pusimos a charlar sobre nosotros.
El vínculo que tenemos es una especie de 'cuando pinta, pinta', y es tan básico que sólo pinta cuando la vida nos junta para ensayar o en una clase de teatro. Lo curioso es que no siempre hay sexo. Sino que existen situaciones de sólo besos.
Él me dijo que para él está bien la relación que tenemos, yo le dije que no me servía, que me hacía mal. Cualquier hombre normal -al menos de la clase de hombres normales con los que trato- diría 'esto es lo que hay', él, en cambio, me dijo que si a mí no me servía a él tampoco. Me pareció muy considerado y dulce de su parte. Con eso me estaba diciendo que le importo.

Cómo seguir sería la cuestión. La experiencia me dice que no se puede resolver en lo inmediato, que decirle un 'no' rotundo no sería aceptable, porque se generaría una tensión que no nos ayuda para continuar con los ensayos de teatro. Así que le dije que seguiríamos así hasta la última función de la muestra de fin de año.

Ayer su nick pasó a ser 'black magic woman', googleé la frase y me encontré con este tema:

La letra http://www.musica.com/letras.asp?letra=2738

(No sé subir video, ¿en qué me he convertido?)

Perdón por no poner la letra directamente, no me anda el copy-paste.

¿Qué onda?

lunes, 16 de noviembre de 2009

No te pongas anteojos

El Pendejo me acaba de invitar a ver una peli a la casa, y le dije que sí.
¿Debería haberme hecho la linda y decirle que no a la primera vez que propone hacer algo? La ansiedad me puede más.

Estoy contenta, yeah!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Nos vemos, y si no ponete anteojos

16.30hs estoy en Boedo y México, con miedo de que el Pendejo nunca llegue. Efectivamente, unos minutos después, recibo un sms que dice 'llego menos cuarto o a las 5'. Sabía que eso podía pasar, es impuntual y también aprendí a no esperar nada de él. No pude evitarlo y sobre la calle México dejé unas lágrimas llenas de angustia, de esa angustia que traía de hace días sumada a la que me provocaba saber que soy una ilusa al esperar algo de él, más si eso implica puntualidad.
Después de las 17hs -hora acordada para ensayar- aparece, con un winco entre las manos. Apenas lo suelta sus palabras son 'chiquita, venga un abrazo', nuestros cuerpos se entrelazaron por unos minutos, y desde ese momento no podemos dejar de mantenernos en contacto durante casi las siguientes 7 horas.
Sentir su cuerpo me llena de energía y toda la tristeza que tengo encima desaparece. En un momento nos miramos a un metro de distancia, me pregunta si le tengo miedo, le contesto que un poco. Le digo que me gustaría verlo cada tanto, él responde 'me too', '¿entonces por qué no lo hacemos?', 'no sé, la vida.' A pesar de su respuesta carente de contenido, esa simple aclaración me relaja mucho, y de pronto estoy sonriéndolo sin miedo, más abierta. Es que me acabo de animar a cruzar la barrera que dice que nuestro vínculo es meramente sexual y casual.
Nos besamos y mimamos mucho, al igual que lo hacíamos meses atrás, cuando estabamos entregados el uno al otro.

Me pregunto si realmente nos veremos fuera del contexto de teatro. No lo sé, dije que aprendí a no esperar nada de él, pero además de unas ganas terribles, tengo ilusiones de verlo.
¡No se lo digan a nadie!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Miedo

Hoy tuve un día horrible. Ayer tuve un día horrible.
Hoy lloré durante toda la sesión de terapia. Nunca lloré tanto en terapia.
Hoy tuve un click mental: ¿para qué quiero tener tan buen sexo con el Pendejo, si cuando realmente necesito un abrazo él no está? ¿por qué tiene que ser así, tan lindo que fue nuestro vínculo al principio, tan lejos de puro interés sexual? Estaba pensando eso y lloraba. Sentía que cogerme a alguien tiene que implicar un abrazo cuando sea necesario. Que tiene que ser compartir intimidad, sentimientos, sensaciones, charlas. Coger con alguien no tiene que ser un touch and go, con un 'go' muy grande, un 'go' de me olvido de vos hasta la próxima vez que dé coger. No, para mí no.
Tenía esa bronca y esa tristeza encima.
Lo pensé un segundo y me animé. Le hablé por msn -cosa que no sucede excepto que para coordinar ensayos-, le dije que necesitaba un abrazo, y le pregunté si él podría darmelo mañana antes de clase. Su 'sí' pareció tan espontáneo y natural que me alegré.
Pedirle a alguien un abrazo para mí es un esfuerzo que jamás llevo adelante. Me cuesta horrores pedir ayuda. Lo logré, lo hice. Pedí el abrazo que necesito, y encima a él, el chico con el que tengo sexo de vez en cuando, el chico con el que ya no hablamos, con el que sólo nos tocamos, pero el único chico con el que intimido.
Porque yo quiero tener ese buen sexo con el Pendejo y poder abrazarlo cuando lo necesite. Para mí eso es un amante de verdad.

Después del pedido empecé a sentirme mejor conmigo misma, pude vencer un miedo clásico mío, que mi compañero de cama me rechace como persona y que sólo me acepte como sexo.