Uno dice:
¡Feliz cumple, petereta!
Yo digo:
Qué palabra afortunada. Gracias.
Uno dice:
Que la pases bárbaro y que garches bocha.
Yo digo:
Buen deseo es ese, nadie me lo había deseado.
Uno dice:
Es el mejor deseo. Otros desubicados te dirán "que garches bocha... conmigo", yo no.
Yo digo:
Lo tuyo va con seriedad. Es un real deseo de felicidad sexual.
Uno dice:
Exacto. Y deberías probar en cuanto antes el sexo anal, insisto.
jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 29 de abril de 2013
Animame la fiestita
Llego al salón, Manuel me saluda y antes de decirle mi nombre ya me está diciendo que lo acompañe a estacionar su auto.
Animamos el cumpleaños, el chabón es un genio y se gana mi admiración al toque. Termina la fiesta, nos ponemos a guardar los materiales.
-Ojo con éste que es terrible- me dice la otra animadora y se va a cambiar.
-¿Cuantos años tenés vos?- me pregunta él.
-Casi 27 -digo, y él sonríe, como si fuera la autorización de un futuro polvo.
-Tomá este cable, agachate y guardalo en la valija- me dice.
Yo lo guardo.
-Ay, no tenías que agacharte así, si no así- me dice, mostrándome el culo.
-Sí, ya sé que querías eso- sonrío.
Nos estamos yendo, y aunque no le queda cómodo, decide que me acerca a mi casa junto a la otra chica. Me subo al auto, recién ahora me doy cuenta de que hay un asiento de bebé. Retrocedo cinco casilleros, y me siento adelante con él.
-Mirá las fotos de mi hija- me dice con el celular en la mano. Entre ellas, también hay fotos de su mujer, lo dice sin reparos.
Estamos la otra animadora sentada en el asiento de atrás, él y yo. Nos ponemos a charlar de laburo, les cuento de una empresa de animaciones que pagaban mal, y te hacían firmar un pseudocontrato aunque estabas en negro.
-Pasame el mail con la data así chusmeo -me dice él.
Seguimos viaje, hasta que la otra piba baja en una esquina. Damos vueltas con el auto porque no encontramos paso a nivel. Le cuento que ahora tengo el cumpleaños de 95 años de mi abuela.
-Si querés sigo dando vueltas entonces- me dice, mientras me pregunta dónde vivo.
-En Tal y Tal Calle, pero ahora estoy en lo de mi hermana, que está de viaje.
-¿Y estás aprovechando la casa?- me lanza.
-...
-¿Sí o no?
-Mmmm... no.
-¿Por qué?
-Mmmm ¿me da paja?
-Es otra forma de aprovecharla.
-Por supuesto. Viste, en realidad le rego las plantas.
-Y sí, esa siempre es la excusa. Pero veo que vos las debés regar en serio.
-Sí, les hablo, las acaricio, imaginate, de todo les hago.
-Está bueno tener una casa para aprovechar de vez en cuando.
-Ah, sos terrible en serio vos eh.
Llegamos a la esquina donde me tengo que bajar.
-No te olvides de escribirme, así me queda tu contacto- me dice haciendo una mueca.
-Bueno -sonrío.- Un gusto, Manuel.
Llego a casa, es domingo a la noche. Le envío un mail. Al rato me llega una solicitud de amistad a Facebook, y un poke al que respondo de igual manera.
-¿A vos te parece?- me dice.
-Sos terrible. Es que bueno, te entiendo, cuando el otro es irresistible no se puede evitar.
-Sos peligrosa vos también, sólo que no se nota.
-No sé eh.
-¿Cómo medimos?
-No sé.
-Ya veremos. Me voy. Ojo con este Facebook que lo usan varias personas. Otra cosa: te dejo mi celular para que me muestres cuán terrible sos.
-Jaaaa! sos eh. Que sueñes divertido, Manu.
A los dos minutos él recibe un sms, dice "Ring!".
Ganamos todos.
miércoles, 13 de abril de 2011
Che, cariño
Che, El chico más lindo con el que anduve, te hiciste un blog para que yo lo lea.
Es obvio.
Encima sos capaz de no ser consciente de que lo abriste para eso.
Che, El chico más lindo con el que anduve, entro todos los días a tu blog a ver si escribiste.
Es obvio.
Es obvio.
Encima sos capaz de no ser consciente de que lo abriste para eso.
Che, El chico más lindo con el que anduve, entro todos los días a tu blog a ver si escribiste.
Es obvio.
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Histeria pura
viernes, 8 de abril de 2011
¡Abran cancha!
Con la soltería vuelven los chongos.
O eso se supone que ya me debería estar pasando.
¡Vuelve este blog! que es el lugar donde se vuelca todo lo que me generan esos seres histéricos, perversos, que elevan mi ego con la misma fuerza que pueden llegar a aplastarlo.
Situación inaugural:
Que mi último ex-novio me diga 'miro los volantes de clases de teatro buscando que sean tuyos' me hace sentir que durante un año creé en la persona que tenía al lado una fe sobre mis saberes artísticos, sobre mis proyectos.
Que El chico más lindo con el que anduve me diga eso me hace sentir bien. No sabe qué fuerza que tienen esas palabras. De los mejores halagos.
(Y cuánta más fuerza tiene su halago porque sigo enamorada de él, creo)
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Histeria pura
domingo, 6 de diciembre de 2009
Descentrada
Tengo bronca. Tengo bronca por mí misma, porque el Pendejo me come la cabeza, y yo dejo que eso pase. Y cuando digo que me come la cabeza me refiero a que pienso mucho en él, más de lo que quisiera. Le dedico mucha energía a algo que no tiene sentido, y eso me da bronca.
En vez de concentrarme en mí y encontrarme conmigo misma, me evado pensando en él. Lo uso como excusa. No sé por qué tengo la maldita costumbre de pensar en el otro de turno en vez de dedicarme a mí misma. ¿De qué me sirve pensar si me quiere o no, por qué me da o no bola, si va a seguir haciéndose el lindo, si tiene sentido el vínculo que tenemos? No me sirve de nada, sólo debería dejar que todo fluya. Pero no puedo. Entro en estado obsesivo mode one, y no puedo salir de ahí. Mis pensamientos están llenos de él.
Hoy sufro por no poder dedicarme a mí misma, por malgastar energía en otra persona. Me da impotencia, por momentos de forma forzosa intento huir de él, pero siento que lo que hago es para él. Si aprendo corte y confección, estoy haciéndolo para él, y no por mí.
Mi energía se encuentra descarrilada, en un lugar que no tiene que estar.
Y también me pregunto si realmente es una excusa para evadirme, si es que lo quiero, hasta dónde lo quiero. Miedo de estar enamorándome y no ser consciente de eso. Miedo de obsesionarme y no poder arrancarlo de mi mente.
Qué bronca que me da que me corte el rostro, que sea tan inestable, que un día tengamos una cita hermosa y que en menos de una semana esté haciendo como si yo no existiera. Él es pura histeria. Y lo que más bronca e impotencia me da, es saber que eso es lo que me gusta de él.
¡No me gusta ser así!
(empieza a dejar de gustarme llamarlo el Pendejo y querer llamarlo de un modo más lindo, fuck!)
En vez de concentrarme en mí y encontrarme conmigo misma, me evado pensando en él. Lo uso como excusa. No sé por qué tengo la maldita costumbre de pensar en el otro de turno en vez de dedicarme a mí misma. ¿De qué me sirve pensar si me quiere o no, por qué me da o no bola, si va a seguir haciéndose el lindo, si tiene sentido el vínculo que tenemos? No me sirve de nada, sólo debería dejar que todo fluya. Pero no puedo. Entro en estado obsesivo mode one, y no puedo salir de ahí. Mis pensamientos están llenos de él.
Hoy sufro por no poder dedicarme a mí misma, por malgastar energía en otra persona. Me da impotencia, por momentos de forma forzosa intento huir de él, pero siento que lo que hago es para él. Si aprendo corte y confección, estoy haciéndolo para él, y no por mí.
Mi energía se encuentra descarrilada, en un lugar que no tiene que estar.
Y también me pregunto si realmente es una excusa para evadirme, si es que lo quiero, hasta dónde lo quiero. Miedo de estar enamorándome y no ser consciente de eso. Miedo de obsesionarme y no poder arrancarlo de mi mente.
Qué bronca que me da que me corte el rostro, que sea tan inestable, que un día tengamos una cita hermosa y que en menos de una semana esté haciendo como si yo no existiera. Él es pura histeria. Y lo que más bronca e impotencia me da, es saber que eso es lo que me gusta de él.
¡No me gusta ser así!
(empieza a dejar de gustarme llamarlo el Pendejo y querer llamarlo de un modo más lindo, fuck!)
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Pendejo,
Por las noches todo es más gris
viernes, 27 de noviembre de 2009
Mujeres asesinas
Ayer casi mato a mi ex. Bueno, lo mato es un decir. No sea que después aparezca muerto y termine en la cárcel porque leyeron en este blog que lo quise matar. No, quise matarlo virtualmente. Junté tanta ira que me puse contenta de haberme separado. Quería, ¿por primera vez? en la vida, reputearlo. Le envié un mail que comenzaba así "Siempre que he dicho que tenía que decirle algo a alguien, recibí un reproche por adelantar que tengo algo para decir pero no concretaba la charla, así que te pido disculpas de antemano, pero necesito decirte que quiero hablar con vos algo de unas fotos, sino te lo digo me voy a olvidar una vez más (...)". Recibí una respuesta donde me decía que le estaba encajando un problema, que le hacía comenzar el día con esa mala noticia, y que había sido poco amable y que mi mail no tenía cariño.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!
Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.
No podía creer su respuesta. En ningún momento le planteé la presencia de un problema, de hecho lo que quería era que sacara de su web unas fotos mías. Hablando por teléfono, me dijo que el reproche era porque ni siquiera había puesto un 'hola, cómo estás?'. En mi cabeza no entra cómo alguien puede ser tan estructurado y necesita que un mail empiece así para considerarlo buena onda, y que de lo contrario es prepotente. Lo que menos entra en mi cabeza es cómo hice para estar con alguien así. Por qué lo aguanté. ¡Hasta qué punto llega el amor!
Gracias a mí. Me agradezco enormemente por haberme avivado de que alguien tan sensible y cuadrado no es para mí.
Quería reputearlo. Me limité a hablarle pacíficamente. Al fin de cuentas, mi necesidad porque saque esas fotos era más importante que maldecirlo.
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