Tengo bronca. Tengo bronca por mí misma, porque el Pendejo me come la cabeza, y yo dejo que eso pase. Y cuando digo que me come la cabeza me refiero a que pienso mucho en él, más de lo que quisiera. Le dedico mucha energía a algo que no tiene sentido, y eso me da bronca.
En vez de concentrarme en mí y encontrarme conmigo misma, me evado pensando en él. Lo uso como excusa. No sé por qué tengo la maldita costumbre de pensar en el otro de turno en vez de dedicarme a mí misma. ¿De qué me sirve pensar si me quiere o no, por qué me da o no bola, si va a seguir haciéndose el lindo, si tiene sentido el vínculo que tenemos? No me sirve de nada, sólo debería dejar que todo fluya. Pero no puedo. Entro en estado obsesivo mode one, y no puedo salir de ahí. Mis pensamientos están llenos de él.
Hoy sufro por no poder dedicarme a mí misma, por malgastar energía en otra persona. Me da impotencia, por momentos de forma forzosa intento huir de él, pero siento que lo que hago es para él. Si aprendo corte y confección, estoy haciéndolo para él, y no por mí.
Mi energía se encuentra descarrilada, en un lugar que no tiene que estar.
Y también me pregunto si realmente es una excusa para evadirme, si es que lo quiero, hasta dónde lo quiero. Miedo de estar enamorándome y no ser consciente de eso. Miedo de obsesionarme y no poder arrancarlo de mi mente.
Qué bronca que me da que me corte el rostro, que sea tan inestable, que un día tengamos una cita hermosa y que en menos de una semana esté haciendo como si yo no existiera. Él es pura histeria. Y lo que más bronca e impotencia me da, es saber que eso es lo que me gusta de él.
¡No me gusta ser así!
(empieza a dejar de gustarme llamarlo el Pendejo y querer llamarlo de un modo más lindo, fuck!)
domingo, 6 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
